CATERINA VALENTINO: "SIEMPRE HE SIDO UN BOOM"

Cuando la llamaron de Venevisión, Caterina Valentino estaba más que convencida de que podría volver a la televisión luego de su abrupta salida del programa ¿Hay corazón? Más aún: que seguramente le ofrecerían animar un espacio al estilo de Sudando la gota gorda. Pero no tuvo tiempo ni de parpadear cuando le encargaron ser la contrafigura de la telenovela Amor secreto, que protagonizarán la actriz colombiana Alejandra Sandoval y el venezolano Miguel de León. Un personaje -el de Rebeca Villegas, que al principio iba a interpretar Christina Dieckmann- que aún no sale al aire y ha comenzado a despertar polémica.

-¿Cómo concibe su personaje y cómo lo prepara?

-Estoy haciendo ejercicios de memorización. No quiero que mis compañeros se quejen de que no me aprendo los guiones (risas). Aunque la gente cree que uso teleprompter cuando animo, la verdad es que me memorizo los guiones o trabajo con fichas. No quiero hacer una mala que no sea creíble, sino que tenga un punto débil. Pero es poco lo que sé aún acerca del personaje, porque todo se ha manejado con un secreto increíble. Nadie sabe cómo aparece Rebeca Villegas en la novela. Yo estoy contenta, con susto pero con ganas. ¡Ya deseo comenzar y aprender!

-¿Por qué le pidieron que rebajara de peso si usted es tan delgada?

-Tengo que perder dos kilos para que las facciones de la cara se endurezcan un poco más. Estoy haciendo dieta, corriendo. De resto, no me pidieron más cambios. Vamos a trabajar con el estilo que ha mantenido Caterina, que es sensual y elegante, por lo que me vestiré de diseñadores tanto venezolanos como internacionales. Es un personaje que servirá como ventana para dar a conocer lo que están haciendo diseñadores como Alejandro Fajardo y Daniela Panaro, entre muchos otros. El departamento de vestuario confeccionará diseños para mí, para hacer que, en ese sentido, el personaje sea aspiracional y la gente diga: "Me quiero vestir así".

-¿Vio la versión original de Inés Duarte, secretaria? ¿La usa como referencia?

-La vi con Víctor Cámara y Amanda Gutiérrez, pero Venevisión le está dando una vuelta a la historia, otorgándole mucha fuerza a mi personaje. Sé que cuando la novela ya va por la mitad, la difunta aparece para recuperar a su familia y a su casa, aunque mi presencia siempre estará en la historia, gracias a un cuadro de ella que está en la sala de la mansión.

-¿Se imaginó alguna vez en la actuación?

-Era una asignatura pendiente, como escribir un libro, actuar y cantar. Escribir un libro ya lo hice, y afortunadamente salió todo bien. A mí ya me habían ofrecido hacer cine con Hasta que la muerte nos separe, de Abraham Pulido (por estrenar), pero no me atreví porque era un rol protagónico y no estaba preparada. Hubiera sido muy prepotente de mi parte decir que sí. Cualquier cantidad de veces me han ofrecido hacer monólogos en teatro y no he podido por tiempo. Y fue este papel el que me atrapó, porque tiene como un halo de misterio, y porque demuestra que no todos somos absolutamente malos ni buenos.

-Entonces sólo le falta cantar...

-Eso viene. Con una canción de un artista italiano, pero creo que va a ser más para mi familia. Será una grabación que a lo mejor escucharemos en la radio en algún momento, pero no me quiero lanzar como cantante o montarme en escenarios internacionales (risas).

-Se sabe que hay actrices molestas porque usted realice el trabajo de ellas.

-Yo respeto mucho el trabajo de los actores en Venezuela y recibo este papel con humildad. Yo no busqué esto, Venevisión me llamó a mí. El que critique mi camino, que se ponga en mis zapatos. Lo que mejor sé hacer es trabajar, desde que me levanto hasta que me acuesto, siempre en función de esa mujer venezolana que se pone retos, que crece y se atreve. Además, estamos viendo a muchísimos animadores que debutan como actores en teatro. La molestia no debería ser solo conmigo entonces.

-¿A usted le molestaría que una persona que no anime como profesión, incursione en el área?

-No vale la pena molestarse, porque entiendo que todos en este medio tenemos ese gusanito.

-También se dice que la escogieron a usted porque le pagarían menos que a una actriz con trayectoria...

-No es verdad. Es cierto que yo no soy actriz, sino embajadora de marcas súper importantes; tengo uno de los programas de radio más escuchados y con una cantidad considerable de anunciantes; y trabajo en un canal internacional por cable. El canal me paga a mí en función de lo que yo considero debería pagarme, a pesar de no conocer esta parte de la actuación. No me he preocupado u ocupado en saber cuánto está ganando el resto del elenco. Que yo incursione en la actuación ha generado todo este ruido y Venevisión sabía que pasaría. Yo no me lo imaginaba, pero siempre he sido un boom porque, afortunadamente, la gente me quiere y le gusta lo que hago.

-En la animación, ¿qué le falta por hacer?

-No, la internacionalización y ya. Irme afuera, algo que ya estamos haciendo con E!. Y en la radio nos conectamos con una emisora de Canadá y soy corresponsal de Caracol Radio de Colombia. La novela me va ayudar mucho con eso. Cuando termine de grabarla, dentro de unos seis o siete meses, voy a estar semanas acostada descansando y luego, quizás, me vaya afuera a tocar puertas.(El Universal)

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