ENTREVISTA: Stefanía Fernández



Fuiste uno de los rostros más impactantes de la campaña 'Mordazas en Venezuela', ¿desde cuándo militas en la oposición al chavismo?
- No tomo ninguna opción política, no me interesa, porque lo que queremos no es seguir dividiendo con radicalismos, sino unir fuerzas y pelear por el país que todos soñamos: una Venezuela próspera y segura. Pero como ciudadana te puedo decir que las cosas aquí no funcionan: uno no puede salir de su casa tranquilo sin un guardia de seguridad encima, se ha perdido el respeto a la vida del ser humano, y esto no es justo.
El mismo Chávez en persona te felicitó cuando fuiste elegida Miss Universo, ¿cómo han cambiado desde entonces las libertades en Venezuela?
- Hay más inseguridad, escasez y tristeza. La gente siente nostalgia de hacer algo bueno por el país, porque si no estás con el Gobierno se te cierran todas las puertas.
Son al menos tres las misses asesinadas en la última oleada de protestas y varias amenazadas por su oposición al régimen. ¿Es peligroso en la actualidad ser o haber sido miss en tu país?
- Si tomas una postura política sí lo es. Por eso muchas figuras de proyección pública, como artistas o actores, se han marchado. Te aconsejan que evites pronunciarte y lo obvies, pero cómo vas a obviar algo tan serio cuando eres un embajador de tu país; cómo vas a tapar el sol con un dedo cuando vives el día a día, vas al mercado y no consigues ni aceite ni papel higiénico, quieres salir a cenar o ir al cine y no te atreves porque te juegas la vida. Y es verdad que van tres misses muertas, pero todos los días mueren ciudadanos anónimos en las calles, por un simple teléfono móvil. Y ante esto es imposible callarse.
¿Es peligroso vivir en Venezuela, para cualquiera?
- La sensación de peligro es constante, vives en permanente zozobra, y esto no es justo.
Stefanía, ¿vuestra condición de reinas de la belleza os convierte en algo así como líderes o modelos de vida?, ¿por qué?
- Tienes un gran impacto social, porque todas las niñas sueñan con ser Miss Venezuela, y eso te convierte en un modelo para ellas. Lo mismo que ocurre con el béisbol y los niños. Misses y jugadores de béisbol somos embajadores de nuestro país: nos toca viajar y darlo a conocer.
¿Por qué se politizan tanto los concursos de belleza en esa región latinoamericana?
- Sucede de un tiempo a esta parte, se politiza muchísimo, y no solo el concurso; basta que lleves un color o un adorno determinado para que te identifiquen con una tendencia política o una región. A mí me llamaron la miss chavista debido a que concursé con un vestido rojo: Pero fue porque así lo decidieron mis asesores de imagen, solo por eso.
Junto a la política y el petróleo, ¿la belleza es vuestro tercer factor de exportación?
- Sí, porque la misión de Miss Venezuela es comunicar la riqueza de tu país, su cultura, los paisajes, la belleza, etcétera. A veces no tengo palabras para describir la grandiosidad natural de este lugar y nuestra exuberancia de recursos, que no terminan en el petróleo.
¿Y no choca esto de la belleza con el papel revolucionario de la mujer? Sin ir más lejos, estos concursos fueron prohibidos por el castrismo en Cuba.
- Que recuerde, aquí solo una vez se exigió cambiar el dos piezas por el traje de baño. Forma parte de nuestra cultura, por eso lo respetan.
Se os compara con campeones deportivos, pero, ¿es la belleza similar a un deporte que exige esfuerzo y preparación o resulta más un don natural?
- Exige muchísima preparación y disciplina, no te imaginas cómo es la maquinaria, lo que tienes que aprender durante un año entero, desde clases de maquillaje hasta oratoria o cultura general, además del ejercicio físico, labores sociales, compromisos y estudios universitarios. Son jornadas agotadoras. Y el fin es conservar los pies sobre la Tierra, no perder el Norte pese al poder popular que te da el título.
Dicen ahí que la belleza es un 50% natural y que el resto se fabrica. ¿Te has sometido a muchas cirugías?
- Me había operado los senos antes de presentarme a Miss Venezuela. Después, cuando concursas, te dan la opción de volver al quirófano, pero yo era demasiado joven y decidí no hacerme grandes cambios más allá del look.
¿Es normal en Venezuela operarse el pecho antes de los 18 años o es que tú de niña ya soñabas con los concursos de belleza?
- Mi sueño era representar a mi país, llevar el nombre de Venezuela al exterior. Y como siempre era la más alta de clase, le preguntaban a mi mamá que por qué no me presentaba a concursos, pero ella quería que yo estudiara una carrera. Terminé el colegio con solo 16 años y tenía que esperar para entrar en la universidad, así que le pedí que, mientras tanto, me permitiera presentarme a las ferias de mi pueblo. Me dejaron, siempre que no olvidara la universidad, pero ese certamen me llevó a otro y a otro, y aquello se fue dando y mis padres lo fueron aceptando. Soy muy responsable, disciplinada, dedicada, y siempre trabajé por esto.
¿De dónde nace ese afán? Tal vez ahí sea común pero aquí no somos tan... patriotas, digamos.
- De mi educación familiar. Mis abuelos maternos son rusos y polacos, huyeron de la II Guerra Mundial, y los paternos son españoles, de Vigo, y vinieron escapando de la Guerra Civil. Llegaron aquí sin nada y no les fue fácil establecerse; los primeros ni siquiera hablaban el idioma, ella trabajó en el servicio doméstico y él, como carpintero. Y yo desde niña he escuchado que este país les ha dado todo y que esta es su casa. ¡Cómo no voy a amarlo, cuando ellos lo han amado tanto sin haber nacido aquí!
Entre tanta mixtura de orígenes, Stefanía, ¿qué predomina en ti?
- Soy idéntica a mi papá, creo que su gen gallego es el que está más presente en mí.
Tu padre sufrió un secuestro cuando cumplías tus 15 años. ¿El móvil fue político o económico?
- Meramente económico, pero gracias a Dios apareció con vida el mismo día que yo cumplía años. Hoy no todos vuelven, y secuestran a la gente por nada, por un simple teléfono o por unas perras a cambio de su liberación.
Después de Miss Universo prometiste a tus padres que el siguiente título que llevarías a casa sería el universitario, ¿cómo van los estudios?
- Estoy terminando Comunicación Social en la universidad a distancia, tuve que dejar la facultad de Caracas por seguridad. Soy una figura pública y me seguían constantemente, dentro del recinto y fuera, en cuanto cogía la autopista con mi coche, así que se hizo demasiado complicado. Pero también les ha pasado a muchos amigos que no son conocidos, es el pan nuestro de cada día aquí: robos, asaltos, violencia.
Cuál es el mayor deseo que aún guardas, para ti, tu familia, tu país.
- Ser capaz de construir mi familia aquí: que mis hijos sean venezolanos y puedan vivir seguros y orgullosos de su tierra.

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