ENTREVISTA: Elba Escobar


Elba Escobar se sorprende cuando se le pregunta si se irá del país. Sí, el 28 de junio emprenderá un viaje que se extenderá por varios meses, pero la actriz jura que su travesía no es definitiva y que apenas cumpla con los compromisos que tiene afuera, volverá.

"Yo no me voy a Los Ángeles a trabajar, ni siquiera a hacer casting ni a meterme en nada que tenga que ver con el show business. Todos los años viajo para allá a la conferencia anual del Movimiento del Sendero Interno del Alma. Esta vez, el viaje será más largo porque no solamente voy a participar en la conferencia sino que durante dos semanas realizaré un entrenamiento espiritual, hago una película en Puerto Rico y me regreso", asegura tajante.

"No es una decisión excepcional ni distinta a la que he tomado montones de veces. Yo he ido de gira con mis obras de teatro a Canadá, Londres, Calgary, Costa Rica y Panamá; he realizado proyectos en otros países, lo que pasa es que ahora se me están juntando muchas cosas. He viajado como Julia Roberts solo para comer, rezar y amar. A mí me gusta mucho viajar. Esto es un viaje más, pero yo no voy a dejar de estar en Venezuela", aclara Escobar.

La intérprete enumera los pendientes artísticos que tiene en el país durante los próximos meses. "En septiembre tengo que venir al estreno de mi obra de teatro; tengo que venir al estreno de Liz en septiembre; en diciembre se estrena Dos de trébol; para el año que viene tengo un proyecto con una obra de teatro de Román Chalbaud y tengo el programa de radio".

Además de los proyectos en los que participará próximamente, a Escobar se le puede ver actualmente en la película Las caras del diablo 2, de Carlos Malavé, en la cual interpreta a Amanda Ferrer, una madre que sufre el secuestro de sus tres hijos adolescentes.

-¿Qué es lo más difícil de llevar a la pantalla grande una historia de la vida real?

-No hay nada más duro que le pueda pasar a una madre que tener a sus hijos en peligro. Yo no me puedo imaginar a una madre a la que le secuestran sus dos hijos, el nivel de desesperación, de locura, de temor. Siempre como actriz es maravilloso hacer un personaje con ese nivel de exigencia.

-¿Le costó relacionarse con el papel?

-A mi hijo lo han secuestrado dos veces. Las dos veces las he vivido desde la fe, uno se aferra a Dios porque se siente tan impotente. Es muy desafiante. Hay muchas madres a las que les ha pasado y otras a las que no les ha pasado, pero que tienen miedo de que les pase. Es una historia sobre el miedo de una madre.

-El año pasado fue objeto de duros señalamientos tras su participación en el "Pregón de Navidad". ¿Cuáles son sus sentimientos sobre ese momento?

-Hay algo que yo nunca expresé cuando a mí me pasó eso, y es que yo tuve mucha rabia. Lo expresé todo desde el dolor que me produjo. Lo único que recibí a lo largo de mi carrera como personaje público fue amor, hasta ese día. Y la verdad es que luego he tenido oportunidad de darme cuenta de que realmente me dio mucha rabia. Y la rabia es bueno sacarla porque nos hace daño, nos enferma físicamente, se nos enferma el cuerpo, y yo no quiero enfermarme. Yo soy una persona sana. Ya la saqué, la estoy trabajando, pero sí me parece que los que se creen dueños de la verdad, que se creen con el derecho de amenazar de muerte, maldecir o maltratar a una persona porque tienen una posición u otra, son algo muy parecido a la santa inquisición, que por santa que fuera no dejó de ser la inquisición.

-¿Cómo la afectó lo que vivieron hace pocos días Mimí y Sindi Lazo? ¿Cree que es posible la reconciliación entre los venezolanos?

-Me afectó muchísimo. Me puse muy furiosa. Yo sé que desde la molestia no se soluciona mucho, pero yo soy un ser humano como cualquier otro. Yo creo en la reconciliación. Siempre he sido un objeto de paz, pero hay cosas que no se pueden aceptar y a mí no me interesa participar en ese país polarizado y extremista. A mí me interesa participar del país que está buscando sumar, no restar.

-¿Extraña actuar en televisión?

-No, para nada. Además, tengo mucho trabajo. Si no tuviera tanto trabajo, a lo mejor estaría extrañándolo, pero hasta ahora no me ha ocurrido, gracias a Dios.

-Luis Chataing ha recibido ofertas para irse a Estados Unidos, tal y como lo hicieron Érika de la Vega, Daniel Sarcos y otros colegas. ¿Piensa que crecerá la oleada de artistas que emigran?

-Si sigue habiendo censura, seguirá la oleada, inevitablemente.

-Actores que se han ido a otros países cuentan que, a pesar de sus trayectorias, les toca hacer casting. ¿Tiene problemas con eso?

-No, para nada.

-Últimamente ha dirigido varias piezas teatrales que han recibido buenas críticas. ¿Con su viaje no tiene miedo de cortar esa racha?

-No, más bien tengo una carpeta con diez obras de teatro guardadas para ser dirigidas.

-¿Cómo quedará su programa de radio?

-Vamos a dejar varios programas grabados.

-¿Apuesta a Venezuela?

-Venezuela no es el Gobierno. Venezuela somos nosotros y yo le sigo apostando a mi país y a mi gente. No me importa en lo que crean y cuáles sean sus proyectos. Creo en el amor del venezolano por su tierra. Creo profundamente en el amor de nosotros por nuestra tierra.

-¿Cree que las cosas cambiarán?

-Sí, lo creo, lo deseo, lo pienso, lo pongo en la luz, lo rezo, lo pido. Estoy constantemente en eso.

Eso sí, Escobar deja claro que "si algún día se me presenta la oportunidad de hacer algún tipo de producción que me permita vivir una temporada afuera, yo asumiría esa posibilidad porque somos ciudadanos del mundo. ¡Por Dios!, el país no es nuestra frontera. El país somos nosotros y Venezuela anda regada por el mundo con sus músicos, con sus artistas, con la gente fashion, con sus reinas, con sus científicos, con sus médicos. Si a mí se me diera la oportunidad de formar parte de eso, bienvenido sea".

Cortesía: El Universal

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